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lunes, 28 de noviembre de 2011



Hace muchos años —más de diez, una eternidad— tuve un novio que estaba obsesionado con que The Cranberries, aquel grupo irlandés de los noventa, cantaba su vida en cada canción. Años después, hará ahora unos cinco, conocí a otro que se empeñaba en que Texas —escoceses esta vez— eran como una banda sonora programática de todo lo que le pasaba. ¡Cuántas veces me habré mordido la lengua en presencia de ambos cuando insistían en tal patraña adolescente! Por lo que sé, todavía hoy siguen, por lo menos el segundo, que ya no cumplirá los treinta, empecinados en verse reflejados en cada canción.

He venido pensando en ellos en mi camino de vuelta del trabajo. En el autobús, a esta hora lleno de gente solitaria que casi ni habla tras la jornada laboral o de estudios, me dispuse a descubrir el último disco de La Casa Azul, publicado hace unos días bajo el título de La Polinesia meridional. Como digo, pensé en aquellos dos amigos cuando me descubrí a mí mismo reconociéndome en las canciones. Lo malo, y lo que resulta hipócrita tras el primer párrafo de esta entrada, es que no es la primera vez que me pasa, de hecho ya lo conté aquí hace más de tres años.


viernes, 27 de junio de 2008

Verano ¿del amor?


Tú, que decidiste que tu vida no valía,
que te inclinaste por sentirte siempre mal,
que anticipabas un futuro catastrófico,
hoy pronosticas la revolución sexual.
Tú, que decidiste que tu amor ya no servía,
que preferiste maquillar tu identidad,
hoy te preparas para el golpe más fantástico,
porqué hoy empieza la revolución sexual.
La Casa Azul 'La revolución sexual'

En este auténtico verano del amor, a veces no sé qué hacer. Si conozco a alguien que me gusta, ¿puedo por fin prepararme para el golpe más fantástico? ¿O mejor me anticipo a ese futuro catastrófico y paso de todo?

Lanzaré una botella al mar, con un mensaje simple pero desesperado. "¿Qué hacer?"

¿Qué habéis hecho vosotros? ¿Qué han hecho con vosotros? ¿Ha comenzado, tras este primer bache horrible, vuestra revolución sexual o, como mucho me temo, os han dejado claro que vuestra vida, que vuestro amor ya no vale?